jueves, 8 de febrero de 2018

Vicente Zito Lema, Un abrazo al que asesina por la espalda



PIEDRAS Y PERROS


Ya nada puede ocurrir en la ciudad
que despierte sorpresa.
El misterio del arte se confunde
con la oscuridad del día.
Todos los vicios se unen
en la verdad final:
    Aquí vive el que puede pagar
La belleza sigue allí, casi nos perdona.
El cielo no se mueve de lugar,
hasta podría caer una lágrima.
Tal vez algún monstruo en la casa
de gobierno alabe la muerte
con algo más de ingenio.
Por ejemplo, un abrazo al que asesina
por la espalda.
Subida más la noche se salda a palazo limpio
la brega por las sobras de comida
en los Macdonalds de la ciudad.
Son cosas de niños… Nadie se muere ahí…
Las mujeres de antes / que saben de plantas
lo recomiendan: las alegrías del hogar
no necesitan mucho sol ni mucho agua.
También se dice: cuando hay luna llena
para espantar a los perros
se necesitan piedras.



Febrero de 2018

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viernes, 2 de febrero de 2018

Demetrio Iramain, Ya es hora






Hebe o el Código Comercial.
El pañuelo blanco o la negra toga.
El triciclo o el transatlántico.
Historia o sumatoria de años.
Cuando lo jurídico dice que no es político, es político al cuadrado.
La Justicia es la raíz cúbica de la resistencia a la injusticia.
Más poesía y menos abogacía, por favor.
Ya es hora. 



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sábado, 20 de enero de 2018

Rodolfo Walsh, Reproduzca esta información




     Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información. 



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domingo, 31 de diciembre de 2017

Euge Straccali, Todo el mundo sabe


Todo el mundo sabe...
Empezaba este último día del año y escuché en la voz ronca, alucinada de Leonard Cohen esta canción y comprendí: ese maravilloso poema es cifra de nuestro presente; también entendí por qué me costó desear felicidades o feliz año nuevo en la fiambrería de mi barrio (Villa Castells). No pude entrar en la amabilidad de los saludos recíprocos para el 2018. La gente desparramaba deseos y augurios vacíos propios de una celebración festiva (no había pueblo ahí, había gente comprando en el presagio del Apocalipsis) me angustié y me sentí afuera; no podía lanzar palabras que no fueran bombas o piedras.

Nos quedamos con Bruno Crisorio tocando la guitarra y cantando con una luz breve, sumergidos "en la llama de una vela) esperando la tormenta, en nuestro jardín perfumado, bajo una luna empañada y una cerveza, entre las risas de mis hijos y sus amigos...

Volvió la esperanza, toqué la experiencia que creía expropiada del todo: unamos amistad, resistencia y compromiso con nuestras vidas y la de los otros en este año que comienza o sigue. Depende de nosotros, creo, no sé... (no Cambiemos por favor, recuperemos experiencia)

Todo el mundo sabe que los dados están cargados
Todo el mundo lanza con los dedos cruzados
Todo el mundo sabe que la guerra ha terminado
Todo el mundo sabe que los buenos perdieron
Todo el mundo sabe que la pelea estaba amañada
Los pobres se quedan pobres, los ricos se hacen más ricos
Eso es lo que pasa
Todo el mundo lo sabe

Todo el mundo sabe que el barco hace aguas
Todo el mundo sabe que el capitán mintió
Todo el mundo tiene ese sentimiento desgarrado
Como si su padre o su perro acabase de morir

Todo el mundo habla por lo bajo
Todo el mundo quiere una caja de bombones
Y una rosa de tallo largo
Todo el mundo lo sabe

Todo el mundo sabe que me amas, nena
Todo el mundo sabe que realmente lo haces
Todo el mundo sabe que has sido fiel
más o menos una noche o dos
Todo el mundo sabe que has sido discreta
Pero había mucha gente con la que debías encontrarte
Sin tu ropa
Y todo el mundo lo sabe

Todo el mundo sabe, todo el mundo sabe
Eso es lo que pasa
Todo el mundo sabe

Todo el mundo sabe, todo el mundo sabe
Eso es lo que pasa
Todo el mundo sabe

Y todo el mundo sabe que es ahora o nunca
Todo el mundo sabe que es o tú o yo
Y todo el mundo sabe que es eterno
Ah, cuando te has metido una raya o dos
Todo el mundo sabe que el trato se ha podrido
El viejo negro Joe sigue recogiendo algodón
para tus cintas y lazos
Y todo el mundo lo sabe

Y todo el mundo sabe que la plaga está llegando
Todo el mundo sabe que se está moviendo rápido
Todo el mundo sabe que un hombre y una mujer desnudos
son sólo un artefacto brillante del pasado
Todo el mundo sabe que la escena está muerta
Pero habrá un contador en tu cama que dirá
Lo que todo el mundo sabe

Y todo el mundo sabe que estás en problemas
Todo el mundo sabe por lo que has pasado
Desde la sangrienta cruz en la cima del Calvario
A la playa de Malibú
Todo el mundo sabe que se está desmoronando
echa una última mirada a este Sagrado Corazón
Antes de que estalle
Y todo el mundo sabe

Todo el mundo sabe, todo el mundo sabe
Así es como va
Todo el mundo sabe
Foto: ES Jardín


martes, 19 de diciembre de 2017

José María Pallaoro, Hubo una vez una ley




Hubo una vez una ley. Esa ley permitía la pluralidad de voces. Costó mucho esa ley, años de discusión, de trabajo. Es cierto, esa ley nunca se implementó. Por diferentes motivos, no se implementó.  Ayer, hoy, venimos comprobando la importancia de esa ley que se derogó por decreto. Los medios de información que pertenecen a los grupos económicos, casi el 100%, nos miente o se desentiende de lo que está ocurriendo. Decenas de miles de personas en las calles, a la mañana, a la tarde, a la noche, a la madrugada, para ellos no existimos. Lo único que cuenta es los tiradores de piedras que no permitieron al pueblo acercarse a la Plaza de los Dos Congresos (o Plaza del Congreso).  Esos tiradores de piedras, servicios como lo pudo corroborar Claudio Lozano, cuando vio a dos quitarse remeras con la sigla (si no me equivoco) de ATE y debajo de esas remeras chalecos antibalas. Seguramente hubo algunos idiotas útiles, nunca faltan. Vimos a esos tiradores de piedras, y vimos la cacería de manifestantes que no eran esos tiradores de piedras (tal vez hubo alguno, ese nabo del mortero casero, aún no lo sé), vi a hombres y mujeres y ancianos siendo arrastrados, detenidos, maltratados, heridos. Los grupos económicos tienen su ley. Nosotros, las calles, militarizadas, aún así, vamos a resistir. 

lunes, 11 de diciembre de 2017

Carlos Aprea, La tela zurcida flameará

Madres de Plaza de Mayo, marcha de la resistencia, diciembre 2017

ICTERICIA NACIONAL

Otra vez, intemperie,
te acompaño
desde el mangrullo de los vientos
del poema,
hay tareas y se buscan
oficiantes para urdir la trama perdida,
aprender a zurcir,
como zurcieron otros en una historia larga,
la tela rasgada de los sueños.
Hay emplastos sobre el hígado enfermo.
Habrá convalecencia,
ver lo que no vimos en la sangre,
palpar la propia piel en noche oscura.
Agüeros a la luz de una vela
sobre la bilis derramada.
Buscaremos espejos que perdimos atrás,
enamorados de nuestro propio rostro,
distraídos con nuestra propia voz
hasta entender el mal que nos habita
y tiñe ahora todo el territorio.
Otra vez, intemperie,
porque nunca
olvidamos tu soberanía.
Al tiempo
y al poema purgando
el pus de las palabras,
al tiempo
y al trabajo volveremos.
El cuerpo retomará su fórmula,
el hierro de su sangre,
el hígado podrá recomponerse.
Saldremos
a compartir la terapéutica,
más sabios, más austeros y más cautos.
Somos muchos
en esta noche inesperada,
somos millones hurgándote intemperie.
Ningún trabajo es fácil,
ningún trabajador está demás,
si sabemos sumar necesidades
la tela zurcida flameará.



Villa Elvira, otoño de 2016

viernes, 8 de diciembre de 2017

Fernando Delgado, Dice que dentro de las fotos hay muchas cosas



FOTOS DE FAMILIA


Papá se engaña, cree
que no nos damos cuenta,
pero cada vez más temprano
se mete en la cama.
Mamá dice que está cansado,
pero nos va a ir bien.
A veces la veo sobre esa foto
con manchas de sangre en el piso.
Ella dice que dentro de las fotos
hay muchas cosas, pero
algunos no pueden o no quieren ver,
mientras señala con el dedo; aquellas,
son las fábricas cerradas
ahí está la gente saliendo a la calle,
cúbranse del humo de las balas, dice.
Ven, ese es un cartel del trueque
ahí estamos nosotros y también los muchos,
los ingenieros, los médicos, los músicos.
Allá atrás de todo, se alcanzan a ver los viejitos,
mas rotos que descosidos,
todos vienen llegando.
Mi hermano le dice: viejita,
tenés que descansar vos también,
pero mamá sigue viendo cosas
y no deja de hablar con los ojos llorosos,
recuerda los papeles pintados
la angustia de un país hundido para siempre
o casi, y se pregunta ¿cómo llegamos a esto?
miren, dice: esos son los cuerpos de Darío y Maxi
no lo olviden, nunca los olviden.
Por último, señala el centro de la foto,
esos son los ahorristas, golpeando
las puertas del infierno y lo que se escucha;
lo que se escucha es el ruido de un helicóptero,
que no se ve en la foto, pero es una realidad.



03/12/2017